Una Nueva Sociedad Es Posible

Primera Parte

La Crisis Actual Dentro de la Crisis Generalizada del Capitalismo


Apéndice 2: Selección de Artículos con la Opinión del Premio Nobel Paul Krugman
Índice
Ap2A) Introducción
Ap2B) 1ª Etapa: Análisis y Recomendaciones Keynesianas
Ap2C) 2ª Etapa: Críticas a lo Realizado
Ap2D) 3ª Etapa: Decepción
Ap2E) Conclusiones




Ap2A) Introducción
El interés que me ha llevado a incluir este apéndice sobre la evolución de las opiniones del tantas veces citado premio Nobel de 2008 Paul Krugman es debido a su posicionamiento dentro del enfoque Keynesiano y sus propuestas de solución de la crisis, así como para evitar crisis futuras.
La conclusión que he sostenido en el texto, tras las muchas páginas de análisis de la crisis, sobre las actuaciones de los dirigentes políticos mundiales y las resistencias del capital a dejarse regular, es muy diferente a la que sostiene el célebre economista.
Sin embargo, si le he citado con frecuencia, así como a otros columnistas que iban opinando de manera similar es por que mostraban constantemente una visión clara de los problemas que se iban produciendo, temiéndose todos ellos negros presagios para el futuro.
Y el valor de sus opiniones es por que las hacían desde dentro del Sistema Capitalista, de manera que, a pesar de ver también las fuertes resistencias del capital financiero y el peligro de nuevas crisis que volverán a amenazar al mundo, mantienen su visión, según la cual habría que reformar el Sistema como única alternativa de tipo socialdemócrata.
La gradual exposición que hace Krugman del fracaso de los intentos de desarrollar las ideas de lo que se suele llamar “keynesianismo de izquierdas”, es muy pedagógico a efectos de nuestros propósitos. Sobre ello escribí en su momento y ahora, es el objeto de este apéndice.
Mi recomendación para el lector interesado es que lea los artículos en su totalidad acudiendo a las direcciones que incluyo. No obstante, en los párrafos que he trascrito he tratado de resaltar las ideas fundamentales, de modo que pueda obtenerse una visión suficiente de su evolución.






Ap2B) 1ª Etapa: Análisis y Recomendaciones Keynesianas

12-10-08 “El momento de la verdad”
http://www.elpais.com/articulo/primer/plano/momento/verdad/elpepueconeg/20081012elpneglse_3/Tes

-En este articulo, escrito a comienzos de la crisis y en los días previos a la cumbre del G-20, Krugman hace una exposición de la situación y dice que se ha perdido un mes desde la caída de Lehman Brothers. Critica el plan de Paulson y plantea que debe haber una respuesta internacional pues es una crisis sistémica, incluso ofreciendo un dato que es un buen ejemplo del efecto mariposa-


El mes pasado, cuando el Departamento del Tesoro [Ministerio de Hacienda] estadounidense permitió que Lehman Brothers quebrase, escribí que Henry Paulson, el secretario del Tesoro, estaba jugando a la ruleta rusa financiera. Sin duda, había una bala en la recámara: la quiebra de Lehman hizo que la crisis financiera mundial, ya grave de por sí, empeorase, mucho, mucho más.


Las consecuencias de la caída de Lehman quedaron de manifiesto en cuestión de días, pero los principales actores políticos han desperdiciado en buena medida las pasadas cuatro semanas. Ahora han llegado al momento de la verdad: más les vale hacer algo rápido -de hecho, más les vale anunciar un plan coordinado de rescate este fin de semana- o la economía mundial podría sufrir su peor recesión desde la Gran Depresión...


... ¿Por qué necesitamos la cooperación internacional? Porque tenemos un sistema financiero globalizado en el que una crisis que empezó con una burbuja en los chalés de Florida y las McMansiones de California ha causado una catástrofe monetaria en Islandia. Estamos juntos en esto y necesitamos una solución compartida...


... Y el momento de actuar es ahora. Puede que piensen que las cosas no pueden empeorar más, pero sí que pueden, y si no se hace nada en los próximos días, lo harán.


Como el lector habrá comprendido, sus palabras eran proféticas.



13-10-8 “Krugman gana el Nobel de Economía”

http://www.elpais.com/articulo/economia/Krugman/gana/Nobel/Economia/elpepueco/20081013elpepueco_8/Tes


-Fue precisamente en estas circunstancias iniciales de la crisis cuando se recibió la noticia de que la academia sueca le había concedido el premio Nobel de economía-

La academia sueca premia al estadounidense por su análisis de los patrones de comercio y la localización de la actividad económica


Crítico con el sistema


Autor de más de 200 artículos y una veintena de libros, Krugman es también columnista habitual de The New York Times. Su obra Economía Internacional: La teoría y política es un libro de referencia en esta disciplina.


En El Gran Engaño (2003), una recopilación de sus artículos periodísticos, denuncia la sumisión del sistema político, judicial y económico estadounidense a la extrema derecha.


No se equivocaba en esta apreciación anterior a la crisis, situación que seguirá denunciando en cuanto a la actitud de la derecha americana en artículos posteriores a lo largo de este tiempo.


En ellos, criticará la posición de boicoteo irracional y a ultranza de cualquier iniciativa de Obama, sometida a los feroces ataques de la extrema derecha, aglutinada en el Tea Party, frente a cuyo empuje están claudicando los republicanos más moderados, incluido el propio McCain que ha terminado por pedir la ayuda de su antigua colaboradora Sarah Palin, personaje emblemático de aquel grupo.


Algo similar ya lo habíamos vivido en España con la victoria socialista y la llegada al poder de José Luís Zapatero. Al margen de la consideración que cada cual pueda hacer de este partido y del presidente, la actitud de crispación de la derecha española ha sido la misma desde que perdieron las elecciones.



19-10-08 “La hora de la política fiscal”
http://www.elpais.com/articulo/primer/plano/hora/politica/fiscal/elpepueconeg/20081019elpneglse_8/Tes

-Plantea la necesidad de inversiones y ayudas públicas y dice que el déficit no es ahora el problema-


Ya a mediados de octubre, en situación de espera por las elecciones presidenciales, Krugman trataba de justificar ante la opinión pública americana la necesidad de incrementar el gasto estatal para hacer frente a la crisis de la economía real.


...Mientras el maniaco-depresivo mercado de valores domina los titulares, la historia más importante son las lúgubres noticias que llegan sobre la economía real. Ahora está claro que rescatar a los bancos es sólo el principio: la economía no financiera tiene también una desesperada necesidad de ayuda.


Y para proporcionar esa ayuda vamos a tener que dejar de lado algunos prejuicios. Está políticamente de moda despotricar contra el gasto estatal y pedir responsabilidad fiscal. Pero ahora mismo, un mayor gasto estatal es justo lo que el doctor receta, y las preocupaciones sobre el déficit presupuestario deben ser dejadas en suspenso...


...Esta misma semana hemos sabido que las ventas minoristas se han caído por un precipicio, al igual que la producción industrial. El desempleo está a niveles de una brusca recesión y el índice de manufacturas de la FED de Filadelfia está cayendo a su ritmo más rápido en casi 20 años. Todos los síntomas apuntan a un desplome económico que será feo, brutal y largo...


...Si Barack Obama se convierte en presidente, no tendrá el mismo movimiento reflejo de oponerse al gasto. Pero tendrá que enfrentarse en Washington a un coro de personas a su alrededor diciéndole que tiene que ser responsable, que los grandes déficits que el Gobierno tendrá el año próximo si hace lo correcto son inaceptables.


Obama debe ignorar ese coro. Lo responsable, ahora mismo, es darle a la economía la ayuda que necesita. No es momento de preocuparse por el déficit.


Como vemos, su planteamiento se encuentra dentro de la ortodoxia de los enfoques de tipo keynesiano, que habrían de ser la característica de la actuación económica posterior de Obama cuando alcanzó la presidencia.



16-11-8 “¿Franklin Delano Obama?”
http://www.elpais.com/articulo/primer/plano/Franklin/Delano/Obama/elpepueconeg/20081116elpneglse_3/Tes


-Ya empieza a avisar que se debe ser muy enérgico con las medidas de reactivación. Denuncia que en el 29 no fueron demasiado fuertes con el New Deal y enseguida se subieron los impuestos. Primera advertencia de que fue la guerra la que resolvió el tema con un estímulo fiscal adecuado-


De repente, todo lo antiguo es new deal. Reagan está anticuado; Franklin Delano Roosevelt (FDR) está de moda. Sin embargo, ¿cuánta orientación puede ofrecer en realidad la era de Roosevelt al mundo actual? La respuesta es que mucha aunque Barack Obama debería aprender tanto de sus fracasos como de sus éxitos:


La verdad es que el new deal [las políticas de reformas sociales y económicas llevadas a cabo por Roosevelt] no tuvo tanto éxito a corto como a largo plazo. Roosevelt puso en riesgo su programa porque sus políticas económicas fueron demasiado cautelosas...


...Roosevelt no sólo era reacio a aplicar toda la expansión fiscal que fuera posible, sino que estaba deseando volver a unos presupuestos conservadores. Ese deseo estuvo a punto de destruir su legado. Tras una victoria aplastante en las elecciones de 1936, su Administración recortó el gasto y subió los impuestos, lo que ocasionó una recaída económica que elevó nuevamente la tasa de paro hasta los dos dígitos y desembocó en un estrepitoso fracaso en las elecciones de mitad de mandato en 1938.


Lo que hizo que la economía y el new deal se salvasen fue el gigantesco proyecto de obras públicas conocido como Segunda Guerra Mundial, que por fin proporcionó un estímulo fiscal apropiado para las necesidades de la economía...


...La lección económica trata sobre la importancia de hacer lo suficiente. FDR pensaba que estaba siendo prudente al reprimir sus planes de gasto público; en realidad, estaba corriendo grandes riesgos con la economía y su legado. Mi consejo para la gente de Obama es que calculen la ayuda que creen necesaria y luego le añadan un 50%. Con una economía en crisis, es mucho mejor pecar de un exceso de estímulo económico que quedarse corto.


Las oportunidades de Obama de orquestar un nuevo new deal van a depender en gran medida de si sus planes económicos a corto plazo son lo suficientemente ambiciosos. Los progresistas deberán confiar en que tenga la audacia necesaria.



Como podemos comprobar, sigue insistiendo en llevar a cabo un plan de ataque económico muy enérgico, pero lo novedoso en esta ocasión es su planteamiento crítico con la actuación de Roosevelt en el 37 que se precipitó al eliminar los estímulos y tratar de rebajar el déficit demasiado pronto lo que, a juicio de Krugman, provocó la recaída de la economía en los años posteriores.


Lo más destacado es su reconocimiento de que solo el gran esfuerzo inversor que supuso la 2ª Guerra Mundial, fue lo que sacó a los Estados Unidos de la crisis.


Como ya hemos comentado en el capítulo correspondiente, en nuestra época no parece que vaya a producirse una nueva guerra de tal envergadura, con lo que a falta de otros estímulos económicos, la previsión es de que la economía real no va a salir de la crisis en mucho tiempo.


Esta será la opinión que habrá de ir sosteniendo el recién galardonado premio Nobel a partir de 2009 y sobre todo desde el 2010, constatando como veremos, que el Gobierno norteamericano, (y por similares razones la Unión Europea), serán incapaces de abordar nuevos planes de estímulo.


Una vez rescatada la banca, si bien todos asumirán que no se deben retirar los estímulos, el tamaño alcanzado del déficit público y la deuda empezará a ser la gran preocupación de los gobiernos, especialmente tras la debacle griega con los ataques especulativos que sufrió por parte de los inversores y el temor a que dicha situación se pudiera propagar haciendo tambalearse a otros Estados, como las fichas del dominó.


A pesar de ello y como iremos viendo en sus artículos, Krugman mantendrá su opinión de que el déficit no es el gran problema más importante, sino salir al paso de la miseria en que la crisis ha dejado a amplias capas de la sociedad.



30-11-08 “Para que no olvidemos”
http://www.elpais.com/articulo/primer/plano/olvidemos/elpepueconeg/20081130elpneglse_13/Tes

-Habla de por qué no se detectó la burbuja y la crisis. Plantea que los estímulos lanzados son insuficientes y urge a que cuanto antes se tomen medidas para regular el mercado financiero-

Hace unos meses, me encontraba en una reunión de economistas y autoridades financieras hablando, cómo no, de la crisis. Hubo mucho examen de conciencia. Un político veterano preguntaba: "¿Por qué no lo vimos venir?".


Naturalmente, sólo se le podía responder una cosa, y la dije yo: "¿Qué quieres decir con 'vimos', hombre blanco?".


Ahora en serio, el susodicho tenía razón. Hay quienes dicen que la crisis actual no tiene precedente, pero lo cierto es que hay muchos precedentes, algunos de ellos de cosecha muy reciente. Ahora bien, se hizo caso omiso de estos precedentes. Y la historia de cómo no lo "vimos" venir tiene una clara implicación política, a saber, que la reforma del mercado financiero debería ponerse en marcha rápidamente, de que no se debería esperar a que la crisis se resuelva.


Y respecto a esos precedentes: ¿por qué desecharon tantos observadores los signos inequívocos de la burbuja inmobiliaria, a pesar de que aún estaba reciente en nuestra memoria la burbuja de las puntocom de la década de los noventa?


¿Por qué insistía tanta gente en que nuestro sistema financiero era "fuerte", como dijo Alan Greenspan, cuando en 1998 el colapso de un único fondo de cobertura (Long-Term Capital Management) paralizó temporalmente los mercados de crédito de todo el mundo?


¿Por qué prácticamente todo el mundo creía en la omnipotencia de la Reserva Federal cuando su homólogo, el Banco de Japón, se pasó una década tratando en vano de reactivar una economía atascada?


Una buena respuesta a estas preguntas es que a nadie le gusta un aguafiestas.


Mientras la burbuja inmobiliaria seguía hinchándose,


-los prestamistas estaban ganando muchísimo dinero concediendo hipotecas a cualquiera que entrara por la puerta;


-los bancos de inversión estaban ganando aún más dinero reconvirtiendo esas hipotecas en nuevos y relucientes valores;


-y los gestores de capital que se apuntaban enormes ganancias sin realizar al comprar esos valores con fondos prestados parecían verdaderos genios y se les pagaba como corresponde.


Pero, ¿quién tenía ganas de escuchar a unos economistas patéticos advirtiendo que todo aquello era, en realidad, un negocio piramidal de dimensiones descomunales?


Hay también otro motivo por el que los círculos de la política económica no vieron venir la crisis actual.


Las crisis de la década de 1990 y de principios de la década actual deberían haber sido contempladas como presagios funestos, como el preludio de los problemas todavía peores que se nos venían encima. Pero todo el mundo estaba demasiado ocupado celebrando que habíamos logrado superar esas crisis como para prestar atención.


Repasemos en concreto lo que aconteció tras la crisis de 1997 y 1998.


Esta crisis puso de manifiesto que el sistema financiero moderno, con sus mercados liberalizados, unos actores fuertemente apalancados y movimientos de capital mundiales, estaba volviéndose peligrosamente frágil. Pero cuando amainó la crisis, lo que estaba a la orden del día era el triunfalismo, no los exámenes de conciencia.


La revista Time denominó a Greenspan, Robert Rubin y Lawrence Summers "El comité que salvará al mundo", el trío que "impidió un desastre financiero mundial". Efectivamente, todo el mundo celebró que pudimos alejarnos del precipicio, pero se olvidó de preguntar por qué llegamos a estar tan cerca del borde.


De hecho, es posible que tanto la crisis de 1997 y 1998 como el pinchazo de la burbuja de las puntocom tuvieran el perverso efecto de hacer que tanto los inversores como las autoridades económicas se volvieran más complacientes, en vez de menos.


Dado que ninguna de las dos crisis estuvo a la altura de nuestros peores temores, dado que ninguna de las dos desembocó en otra Gran Depresión, los inversores llegaron a creer que Greenspan tenía un poder mágico para resolver todos los problemas (y también el propio Greenspan, sospecha un servidor, pues se opuso a todas las propuestas de una regulación prudente del sistema financiero).


En estos momentos nos encontramos en medio de otra crisis, la peor desde la década de 1930. Hasta la fecha, todas las miradas apuntan a la respuesta inmediata a esta crisis.


¿Servirán finalmente de algo las cada vez más drásticas iniciativas de la Reserva Federal para descongelar los mercados de crédito? ¿Servirá el estímulo fiscal del Gobierno de Obama para dar un giro a la productividad y el empleo? (Por cierto, sigo sin estar seguro de que el equipo económico esté siendo suficientemente ambicioso).


Y puesto que estamos todos tan preocupados por la crisis actual, cuesta concentrarse en temas a más largo plazo, como frenar nuestro desenfrenado sistema financiero con el objetivo de evitar o al menos acotar la próxima crisis.


No obstante, la experiencia de la última década nos indica que, mejor temprano que tarde, deberíamos plantearnos una reforma financiera y, sobre todo, regular el "sistema bancario en la sombra" que ha originado el caos actual.


Porque una vez que la economía esté en la senda de la recuperación, los chanchulleros volverán a ganar dinero fácil, y presionarán con todas sus fuerzas contra todo aquél que intente limitar sus beneficios netos. Es más, el éxito de las iniciativas para la recuperación parecerá algo predestinado, aunque no lo haya sido, y la urgencia para actuar desaparecerá.


Éste es mi ruego: por muy apretada que ya esté la agenda del ejecutivo entrante, no debería aplazar la reforma financiera. El momento de empezar a prevenir la próxima crisis es precisamente ahora.

También aquí sus palabras han resultado proféticas y coincidieron con la opinión desesperada de muchos columnistas por aquellos días. Lo hemos podido comprobar con el paso del tiempo.


La cuestión, sobre la que incidiré a lo largo de los siguientes artículos, es si este ruego que lanza Krugman y el grito de tantos otros, en aquel momento, llamando a la acción firme y urgente contra los especuladores, no era sino una esperanza vana, imposible de alcanzar dentro de las circunstancias actuales de la Sociedad Capitalista.


28-12-08 “Una vida sin burbujas”
http://www.elpais.com/articulo/primer/plano/vida/burbujas/elpepueconeg/20081228elpneglse_3/Tes

-Plantea lo difícil que será desarrollar un capitalismo sin burbujas. Dice que deben seguir los estímulos y plantea la necesidad de un modelo de crecimiento que se base en mejorar el déficit exterior, consumiendo más productos nacionales-


Haga lo que haga el nuevo Gobierno, nos esperan varios meses o incluso un año de desbarajuste económico. Después las cosas deberían mejorar, a medida que empiece a coger impulso el plan de estímulo económico del presidente Obama (vale, me indican que el término políticamente correcto que se utiliza ahora es "plan de recuperación económica").


A finales del año próximo la economía debería empezar a estabilizarse y soy bastante optimista acerca de 2010.


¿Pero qué ocurrirá después? Ahora mismo todo el mundo habla de algo así como dos años de estímulos a la economía, que tiene sentido como horizonte de previsión. No obstante, demasiados de los comentarios sobre economía que he estado leyendo parecen dar por sentado que eso es en realidad todo lo que necesitamos, que una vez que el arrebato de gasto deficitario dé un vuelco a la economía todo volverá a ser como de costumbre.


Sin embargo, las cosas no deben volver de hecho a ser como eran antes de la crisis actual, y espero que la gente de Obama se percate de ello.


La prosperidad de hace unos años, tal y como estaban las cosas -los beneficios eran estupendos, los salarios no tanto-, dependía de una burbuja inmobiliaria de enormes dimensiones que a su vez sustituía a una burbuja bursátil anterior.


Y puesto que la burbuja inmobiliaria no va a volver, el gasto que sostenía la economía en los años anteriores a la crisis tampoco va a volver.


Para ser más concretos: el drástico desplome de la vivienda que estamos experimentando en la actualidad llegará a su fin antes o después, pero el descomunal boom inmobiliario de la era de Bush no se repetirá. Los consumidores recuperarán parte de la confianza tarde o temprano, pero no gastarán como hicieron entre 2005 y 2007, cuando mucha gente utilizaba su casa como cajero automático y la tasa de ahorro cayó prácticamente a cero.


Por tanto, ¿qué sustentará la economía si ni los cautelosos consumidores ni los humillados promotores inmobiliarios serán capaces de hacerlo?


Ante esta pregunta crucial y como anécdota curiosa, Paul Krugman nos recuerda un chiste tomado de la revista The Onion que recuperaré en el último apéndice sobre la visión de la crisis desde el punto de vista de los humoristas:

...Hace unos meses, un titular del periódico satírico The Onion, agudo como siempre, ofrecía una posible respuesta:


"País asfixiado por la recesión busca nueva burbuja en la que invertir".


Podría surgir algo nuevo que animara el consumo privado, tal vez generando un boom en la inversión empresarial.


Pero para rellenar el hueco dejado por el retroceso del consumo y la vivienda, este boom tendría que ser gigantesco y elevar la inversión empresarial hasta niveles del PIB sin precedentes en nuestra historia. Ahora bien, aunque esto es una posibilidad, no parece ser algo con lo que se pueda contar.


A continuación el artículo se dedica a proponer que los Estados Unidos modifiquen su modelo, incrementando la exportación y el consumo interior de productos propios, aunque comprende las dificultades.


En cualquier caso, el resto del mundo puede que no esté listo para lidiar con un déficit comercial estadounidense drásticamente menor. Como señalaba recientemente mi colega Tom Friedman, gran parte de la economía china en concreto está concebida en torno a las exportaciones a EE UU, y sufrirá mucho si tiene que amoldarse a otras ocupaciones.


Su conclusión final no es demasiado optimista:


La cuestión es que puede que lleve mucho más tiempo del que la gente se piensa el que la economía estadounidense esté lista para vivir sin burbujas. Y hasta entonces, la economía va a necesitar mucha ayuda del Gobierno.


La duda que nos surge inmediatamente después de leer esta frase es la siguiente: ¿Pero de verdad puede existir un capitalismo sin burbujas?


Es verdad que, durante algún tiempo, después de la crisis del 29, se reguló en buena parte al capital, pero los hechos nos muestran cómo al cabo de unos años, este volvió a las andadas.


Incluso si ahora se consiguiera una nueva y fuerte regulación, ¿no es una duda coherente pensar que solo es cuestión de tiempo, que los especuladores encuentren la manera de sortearla?.


11-01-09 “Luchar contra la depresión”
http://www.elpais.com/articulo/primer/plano/Luchar/depresion/elpepueconeg/20090111elpneglse_3/Tes

-Realiza un planteamiento muy crítico con las medidas monetarias neoliberales, criticando los postulados de Friedman y apoyando las propuestas de Keynes. Dibuja un posible escenario muy malo por la lentitud que puedan tener en ser aprobados los estímulos así como su insuficiencia-


Si no actuamos con rapidez y audacia", declaraba el presidente electo Barack Obama en un reciente discurso semanal, "podríamos experimentar una recesión económica mucho más profunda, que podría provocar un desempleo superior al 10%".


Si me preguntan a mí, diría que Obama estaba siendo muy suave.


El hecho es que las recientes cifras económicas son aterradoras, no sólo en Estados Unidos, sino en todo el mundo. La fabricación, en concreto, se está desplomando por doquier. Los bancos no prestan; las empresas y los consumidores no gastan. Las cosas como son, esto se parece mucho al principio de la segunda Gran Depresión.


¿Actuaremos con suficiente "rapidez y audacia" para evitar que eso ocurra? Pronto lo averiguaremos. Se suponía que no deberíamos hallarnos en esta situación. Durante muchos años la mayoría de los economistas creían que sería fácil evitar otra gran depresión.


En 2003, Robert Lucas, de la Universidad de Chicago, en su discurso presidencial ante la Asociación Económica Estadounidense, declaraba que "el problema principal para prevenir la depresión se ha resuelto, a todos los efectos prácticos, y lleva de hecho muchas décadas resuelto".


Milton Friedman, en especial, convenció a muchos economistas de que la Reserva Federal pudo haber frenado en seco la Gran Depresión simplemente proporcionando a los bancos más liquidez, lo cual habría impedido una drástica caída de la oferta monetaria.


Es bien sabido que Ben Bernanke, presidente de la Reserva Federal, se disculpó ante Friedman en nombre de su institución: "Tiene usted razón. Fue culpa nuestra. Lo sentimos mucho. Pero gracias a usted, no volveremos a hacerlo".


Resulta, sin embargo, que prevenir las depresiones no es tan fácil al fin y al cabo. Dirigida por Bernanke, la Reserva Federal está proporcionando liquidez igual que si fuera un equipo de bomberos tratando de apagar un fuego de gran magnitud, y la oferta monetaria ha crecido con rapidez. Pero el crédito sigue escaseando, y la economía continúa en caída libre.


Al llegar a este punto, hemos podido comprobar el fracaso de este tipo de políticas neoliberales propugnadas por Friedman. Tanto en Estados Unidos como en Europa la banca recibió cientos de miles y billones de dólares y sin embargo, la fuente del crédito permaneció seca impidiendo el normal desarrollo de la actividad empresarial productiva.


La afirmación de Friedman de que la política monetaria podría haber evitado la Gran Depresión fue un intento de refutar el análisis de John Maynard Keynes, quien sostenía que, en situaciones de depresión, la política monetaria es ineficaz y que hace falta una política presupuestaria -gasto deficitario a gran escala por parte del Estado- para luchar contra el desempleo.


El fracaso de la política monetaria en esta crisis demuestra que Keynes lo entendió a la primera. Y el pensamiento keynesiano está detrás de los planes de Obama para rescatar la economía.


A continuación denuncia las dificultades que iba a tener Obama para sacar adelante este tipo de políticas fiscales de tipo keynesiano:


Pero estos planes podrían resultar difíciles de vender. Los informes de prensa dicen que los demócratas esperan aprobar un plan con amplio apoyo de los dos partidos. Les deseo buena suerte.


Lo cierto es que la toma de posiciones políticas ya ha empezado, y los líderes republicanos están poniendo obstáculos a las leyes encaminadas a estimular la economía al tiempo que pretenden ser los adalides de una deliberación prudente en el Congreso, lo cual no deja de tener su gracia, teniendo en cuenta el comportamiento de su partido en los últimos ocho años...


... Ésta es mi hipótesis de pesadilla: el Congreso tarda meses en ratificar un plan de estímulo, y la legislación que acaba aprobándose es demasiado cauta.


Como consecuencia de ello, la economía se hunde durante la mayor parte de 2009, y cuando el plan empieza por fin a surtir efecto, lo hace sólo con fuerza suficiente para frenar la caída, no para detenerla.


Mientras tanto, la deflación se instala, y empresas y consumidores empiezan a basar sus planes de gasto en la perspectiva de una economía permanentemente deprimida; y bien, uno puede ver en qué desemboca esto.


Por lo tanto, ésta es nuestra hora de la verdad. ¿Haremos realmente lo necesario para evitar la segunda Gran Depresión?


18-01-09 “Ideas para Obama”
http://www.elpais.com/articulo/primer/plano/Ideas/Obama/elpepueco/20090118elpneglse_3/Tes

-Parte de un informe publicado el 10 de enero por el equipo de Obama, vencedor de las elecciones presidenciales. Lo critica por centrarse en el corto plazo y propone que se llevan a cabo planes a largo plazo porque el paro seguirá durante varios años-


...El sábado 10 de enero, Christina Romer, futura directora del Consejo de Asesores Económicos, y Jared Bernstein, que será economista jefe del vicepresidente, publicaban cálculos sobre lo que se conseguirá con el plan económico de Obama.


Su informe es razonable e intelectualmente honrado, un cambio que se agradece después de las farragosas matemáticas de los últimos ocho años. Pero también deja claro que el plan se queda muy escaso respecto a lo que la economía necesita...


... En el informe se afirma que, después de 2010, los efectos del plan desaparecerán rápidamente. Sin embargo, la tarea de impulsar la plena recuperación no quedaría rematada: la tasa de desempleo se mantendría en un doloroso 6,3% en el último trimestre de 2011.


Frente a esta conclusión del propio informe, Krugman sigue insistiendo en la necesidad de un plan a largo plazo:


¿Cómo puede entonces Obama hacer más? Incluyendo en su plan mucha más inversión pública, lo cual será posible si adopta un punto de vista más a largo plazo.


El informe de Romer y Bernstein reconoce que "un dólar de gasto en infraestructuras es más eficaz para crear puestos de trabajo que un dólar de rebajas fiscales". Sin embargo, sostiene que "en un marco temporal corto, la inversión pública que puede efectuarse con eficacia tiene un límite".


¿Pero por qué tiene que ser corto el marco temporal?...